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Feldman tenía a su cargo un poderoso arsenal de armas militares que se encontraba oculto en una vivienda de la calle Elba 4210 en el barrio Aires Puros. Un incendio que estalló en la vivienda dejó al descubierto el caso, ubicándose en dos piezas decenas de granadas de fragmentación, pistolas de diferentes calibres, escopetas, fusiles de asalto Fal, M16 y AK 47, al igual que subfusiles especiales utilizados en las favelas de Río de Janeiro que pueden destruir los chalecos antibalas. También se encontraron minas antipersonales y antitanques, así como lanza cohetes, todo en sus respectivas cajas. Además, aparecieron dos fusiles M2A1 que habían sido robados al Ejército hace dos años, según informó anoche Subrayado. Se calcula ahora que hay un total de 700 armas, que son inventariadas por personal de la Dirección Nacional de Policía Técnica y también del Ejército Nacional. En el lugar también se hallaron tres lingotes de oro, con los que habitualmente se paga en Brasil la compra de armas.
A su vez,se encontró literatura extremista y manuscritos de Feldman, diarios de 1972 y folletos con tácticas de combate y espionaje. Llamó la atención que entre esta documentación se ubicaron mapas de tres instalaciones militares, dos de ellas de Montevideo y la restante de Canelones.
Las investigaciones
Si bien hay hermetismo en torno a las investigaciones, Ultimas Noticias confirmó que Feldman realizó unos 20 viajes a Brasil y que varios de ellos lo hizo acompañado por otra persona, pista que es seguida por las autoridades que tratan de establecer los movimientos que llevó a cabo en esos países.
Luego de matar al funcionario de Inteligencia, Mario Morena, en la tarde del sábado, el contador se atrincheró en su casa de Shangrilá donde había construido un cuarto blindado y tenía más armas en su poder, como pistolas y escopetas. Trascendió que luego del tiroteo que se registró en la tarde del pasado sábado y la calma que prosiguió, durante la noche se escucharon ruidos en el interior del inmueble pero nadie lograba explicar hasta el momento lo que pasaba. Se presume ahora que Feldman estaba destruyendo importantes elementos de prueba que habrían orientado las investigaciones. Se supo, extraoficialmente, que esta persona había logrado destrozar varios celulares, y las agendas que se incautaron carecían de nombres y números telefónicas que fueron cortados y quemados por el contador.
Pero se logró incautar cuatro cédulas de identidad en las que figuraban su foto pero con nombres diferentes. En un primer momento se presumió que podían ser falsas pero luego se comprobó que el material era verdadero, por lo que ya se están efectuando las investigaciones pertinentes para determinar cómo fueron gestionadas.
Por otro lado, siempre en el chalet del citado balneario, se encontró su pasaporte y varias fotos para documentos de este tipo, no descartándose que también viajó a otros países de América y Europa.
Si bien se trata de reconstruir los pasos dados por Feldman, no se descarta que utilizó celulares que obtuvo con otros nombres y por lo tanto será muy difícil rastrearlos. El juez Jorge Díaz señaló que el tema se orientaría hacia el tráfico de armas hacia Brasil, pero las autoridades además de este punto no descartan otras hipótesis.
Por otro lado, se estima que hay muchas más personas implicadas en este caso, tomando en cuenta que el traslado de las armas a la casa de la calle Elba demandó colaboración. Incluso se especula que debió contar con otros cómplices que permitieron el ingreso de las mismas al país acondicionadas en contenedores.
Procedencia
Las fuentes señalaron que actualmente se están chequeando los números de series del armamento ubicado y se indicó, lo que por no pudo ser oficialmente comprobado, que varios de los fusiles Fal serían robados de dependencias militares uruguayas.
Sin embargo, hay otras armas, que el Ejército Nacional posee y que vendrían desde Estados Unidos de Norteamérica.
Ahora se concluye que cuando Feldman consultó a un albañil para instalar un depósito, en realidad tenía la intención de construir un sótano en la vivienda de la calle Elba para allí ocultar más armas.
Hace poco más de un mes, vecinos indicaron que adictos a la pasta base intentaron ingresar a la finca con fines de robo, pero no lo lograron por lo que Feldman, que alquilaba esa casa, enterado de la situación reforzó la seguridad. No se descarta que el incendio que provocó una explosión y dejó al descubierto el arsenal fue intencional con fines desconocidos.
Por ahora hay hermetismo pero para los pesquisantes que se está en presencia de una organización delictiva y hasta el momento la cara visible de la misma era Feldman. Otra persona allegada este último es buscada pero estaría en Brasil.
A cada minuto que pasa se descubren nuevas derivaciones de este hecho y algunas de ellas podrían motivar detenciones.
Tenía registradas 60 armas y practicaba tiro
En los últimos años, el contador Saúl Feldman Szerman registró sesenta armas en el Servicio de Material y Armamento perteneciente al Ejército Nacional. Se informó que no tenía licencia de coleccionista.
Entre las armas que tenía registradas figuran pistolas, pero en su mayoría son escopetas. También se indicó que el contador realizaba prácticas de tiro en un club deportivo y que exhibiía excelente puntería.
Lo que es extraño es que no llamara la atención que tuviera en su poder ese número de armas que aparecían como legales.
De acuerdo a los investigadores, no se descarta que una parte de ese arsenal tenía como destino Brasil, pero el resto al parecer quedaría en nuestro país. Incluso se indicó la probable existencia de otros depósitos similares. Feldman sería una especie albacea de estas armas y a la vez, por sus viajes, el contacto con las personas interesadas en la compra de las mismas. Pero además de esto y observando el material escrito y videos incautados en su casa de Shangrilá y en la que alquilaba en Aires Puros, no se deja de lado otras hipótesis sobre el uso que se la daría a ese arsenal o por lo menos parte del mismo.
El caso tiene sin lugar a dudas derivaciones, ya que son varias las personas que estarían implicadas en el accionar de Feldman.
Asesor forestal
Saúl Feldman, contador de profesión, asesoró durante varios años en la década de 1990 a inversores forestales en un estudio que tenía en Ciudad Vieja. No se le conocían esposa ni hijos, apenas un hermano del que estaba distanciado. Vivía rodeado de ocho perros, dos de los cuales permanecían en la casa de Aires Puros y el resto en la de Shangrilá.
"Nunca le vi armas"
La mujer que realizaba tareas domésticas en la casa de Shangrilá donde se domiciliaba Saúl Feldman (64) indicó que nunca vio nada anormal en la conducta de su patrón y que era una buena persona.
Wendy Lillie señaló que durante los 25 años que trabajó para el contador nunca observó armas en la casa. Agregó que no tenía problemas con nadie y que vivía solo. Generalmente no tenía visitas y hacía sus propios mandados.
Feldman tenía un familiar con el cual había trabajado en un estudio de la Ciudad Vieja. En la actualidad, según indicó quien fue su empleada, continuaba en actividad.
El contador registraba una anotación en la Policía por un incidente con un vecino hace mucho tiempo, circunstancia en la cual efectuó disparos al aire.
Luego de ese episodio mantuvo un perfil bajo sin tener problemas con nadie.
Para su empleada, lo que pasó es increíble: "Trabajé tantos años para este hombre y nunca supe quién era realmente", dijo.
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